Las enfermedades del páncreas, un órgano huraño

Enfermedades del páncreas, un órgano hosco

“Y si los cánceres de páncreas se caracterizan por no mostrar síntomas hasta que es demasiado tarde, el 80% de los casos en tumores sólidos, ocurre lo contrario en la incidencia de la pancreatitis aguda, enfermedad que te lleva a urgencias con intenso dolor abdominal, tercero causa de ingreso hospitalario”, apunta el también presidente de la Sociedad Española de Gastroenterología.

El páncreas es un órgano de forma cónica -cabeza, cuello y cola- que se funde con la parte media superior de la cavidad abdominal, por encima del revoltijo del aparato digestivo; con la cabeza situada en la unión del estómago y el duodeno y la cola escondida detrás del estómago, apuntando hacia el bazo, posicionada en la zona de la espalda.

¿Por qué el páncreas es tan importante para nuestra salud?

“Cumple dos funciones muy relevantes en nuestro organismo: por un lado, produce la hormona insulina, que se libera en nuestra sangre; y, por otro lado, genera jugo pancreático, fundamental en la digestión de alimentos y bebidas”, responde.

La insulina se distribuye a las células de nuestro organismo a través del riego sanguíneo, lo que les permite tomar glucosa de la sangre para poder nutrirse, obtener energía y fabricar moléculas necesarias para la vida.

“Si el nivel de glucosa en sangre aumenta, el páncreas produce más insulina para estabilizar el sistema; si se establece un nivel bajo de azúcar, se inhibe la secreción pancreática para elevar los niveles de glucosa en sangre, logrando así un equilibrio constante muy necesario”, explica.

Órganos muy importantes de nuestro cuerpo como el cerebro y el corazón requieren glucosa para poder funcionar correctamente.

“Cuando el páncreas está dañado y no puede producir insulina, los niveles de glucosa en sangre aumentan, y luego de cierto nivel de aumento hablamos de diabetes, una enfermedad muy común que es manejada por especialistas en endocrinología”, señala.

La otra función importante del páncreas es producir jugo pancreático, esencial en la digestión de los alimentos que comemos.

“Este líquido es producido por las células acinares del páncreas. Su secreción se lleva a cabo a través de un sistema de conductos que acaba desembocando en el duodeno; allí se mezclará con el alimento y digerirá sus componentes más importantes gracias a las proteínas o enzimas que contiene”, destaca.

“Cada una de estas enzimas y proteínas está especializada en digerir diferentes componentes de nuestra dieta; por ejemplo, la lipasa digiere las grasas y la milasa, que hace lo propio con los carbohidratos”, detalla.

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El páncreas “no deja de funcionar, sobre todo cuando comemos”. Tanto es así que el páncreas genera entre 1,5 y 4 litros de jugo cada día.

Acción del páncreas y la vesícula biliar.

¿Y cómo se relaciona el páncreas con el hígado y la bilis?

El páncreas es atravesado por el conducto biliar común (una especie de tubo biliar), que transporta el líquido secretado por el hígado y almacenado en la vesícula biliar hasta el duodeno, donde se mezcla con el jugo pancreático.

“La bilis disuelve las grasas para que puedan ser digeridas y elimina toxinas”, recuerda el Dr. Enrique de Madaria.

“Y esto es sumamente importante porque algunas enfermedades del páncreas pueden obstruir el conducto biliar común, de modo que la bilis no puede llegar al duodeno. Se acumula en este conducto impidiendo que el organismo depure la bilis”.

Como la bilis es de color amarillento, esto puede hacer que el paciente adquiera un tinte amarillento en la piel y en el blanco de los ojos: ictericia.

“Es importante recalcar que existen varias causas de ictericia que no tienen que ver con el páncreas, como algunas enfermedades del hígado o de la sangre. Aún así, la ictericia es un síntoma relevante de un mal funcionamiento o patología del páncreas“.

páncreas: generación de ictericia, en este caso por un tumor maligno en el páncreas.

Enfermedades del páncreas, un órgano vital ya la vez misterioso

Estamos ante diferentes tipos de tumores de páncreas, algunos muy agresivos y otros no tanto; pero todos con un pronóstico heterogéneo.

Hay dos grandes clases de tumores pancreáticos, sólidos y quísticos.

“Los tumores sólidos no contienen líquido. Si pudiéramos ver dentro del nódulo, distinguiríamos una acumulación de tejido carnoso duro que crece en forma esférica”, describe.

“Hay varios subtipos, pero más del 90% de los casos son los conocidos como cáncer de páncreas, cuyo nombre médico correcto es cáncer de páncreas. adenocarcinoma ductaluna variedad específica de tumor maligno del páncreas”, añade.

Los síntomas que da son la presencia de un dolor en la parte superior del vientre cada vez más fuerte y pérdida de peso.

“En algunos pacientes, a los dos síntomas anteriores se suma la diabetes, y muchas veces la ictericia, una coloración amarillenta de la piel cuando se obstruye el conducto biliar”, aclara el Dr. de Madaria.

páncreas: tumor o cáncerEl adenocarcinoma ductal se caracteriza por ser un tumor extremadamente agresivo.

“En el 80% de los casos se diagnostica cuando está demasiado extendido para poder curarlo. En el 20% de los casos hay opciones de cura porque aún no se ha extendido fuera del páncreas. La cura en este tipo de casos pasaría por la cirugía.

“El problema es que estamos luchando contra un tumor que tiene una alta tendencia a reproducirse nuevamente después de la cirugía, por lo que la supervivencia, incluso en pacientes operados, es baja. Se necesita más investigación para mejorar el pronóstico de este cáncer.“.

Dr. Enrique de Madaria Pascual

Aunque existen otros tumores sólidos menos agresivos, el otro tipo de tumor destacable, maligno o benigno, es el tumor quístico del páncreas.

páncreas: quiste pancreático.

“Un quiste es una especie de esfera acuosa rodeada por una capa de tejido celular. En las pruebas de imagen observaremos una bolsa de líquido en el interior del páncreas. A veces, estas bolsas de líquido son más grandes y se desarrollan fuera del propio páncreas”, comenta.

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“En el caso de los tumores quísticos, las células malignas se encuentran en las paredes de la bolsa que delimita el líquido”, completa.

“Los tumores quísticos son más frecuentes a medida que envejecemos, siendo realmente muy comunes en las personas mayores”, advierte.

Afortunadamente, la gran mayoría de los quistes pancreáticos son benignos y simplemente es necesario realizar pruebas periódicas para mantenerlos bajo control médico.

quiste pancreático.

“Los quistes con una apariencia que sugiere malignidad o una alta probabilidad de malignizarse en el futuro se extirpan mediante cirugía. A veces, para averiguarlo, hay que estudiarlos detenidamente; incluso analizando su fluido interno, cuya muestra se obtiene por técnica endoscópica”.
Dr. Enrique de Madaria Pascual

En general, se debe transmitir a la población mundial que la mayoría de los quistes pancreáticos tienen un excelente pronóstico.

Pancreatitis aguda y crónica

La pancreatitis aguda es, simple y llanamente, una inflamación repentina del páncreas; una afectación que la convierte en la tercera causa de ingreso hospitalario en países como España por enfermedades del aparato digestivo. Situación que viven muchas personas a diario en cualquier parte del mundo.

Esta patología puede presentarse en su forma aguda, súbita, aquejando al paciente por algunos días, hasta que se controle la inflamación; o en su forma crónica, que dura años y años con el deterioro que la acompaña de la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

páncreas con inflamación: pancreatitis aguda.

“La pancreatitis acuosa produce un dolor muy intenso en la parte superior del vientre, además de vómitos. El dolor es tan importante que la mayoría de los pacientes van a urgencias”, dice.

cálculos biliares –cálculos biliares– y el consumo de bebidas alcohólicas son las causas más frecuentes de pancreatitis. Fumar es otro factor de riesgo notable, así como la hipertrigliceridemia (triglicéridos -lípidos- elevados en sangre).

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“Los cálculos de la vesícula biliar provocan pancreatitis al desplazarse desde este pequeño saco biliar: los cálculos -depósitos endurecidos de líquido- avanzan por la vía biliar -coledoco- y obstruyen la salida del conducto del jugo pancreático, ya que ambos se unen antes de drenar su contenido en el duodeno”, resume.

páncreas: colapso por litiasis de la unción de las vías biliares (vía biliar común) y jugo pancreático.

La mayoría de las pancreatitis agudas tienen un pronóstico excelente.los pacientes mejoran su salud en pocos días, pero uno de cada tres puede sufrir complicaciones en el páncreas que hacen que la enfermedad se recupere más lentamente”, dice.

“Hay casos de necrosis del páncreas, que es la pérdida de vitalidad de zonas específicas del tejido pancreático, y se puede acumular líquido inflamatorio alrededor del páncreas”, ejemplifica.

“En raras ocasiones, la pancreatitis puede provocar una falla orgánica en el pulmón o una caída de la presión arterial; dos hechos que podrían poner en peligro la vida del paciente afectado”, alerta.

La pancreatitis aguda y sus posibles complicaciones se tratan con medicamentos para el dolor, una dieta restrictiva si el paciente no puede comer y líquidos intravenosos (fluidoterapia, sueroterapia).

páncreas: pancreatitis crónica¿Y por qué la pancreatitis puede derivar en una patología crónica?

“La clave está en el desarrollo de una cicatrización progresiva del páncreas: su tejido va perdiendo tanto las células que producen insulina como las que aportan el jugo pancreático que interviene en el proceso de digestión; razones por las que estos pacientes a menudo sufren de diabetes y problemas digestivos.

La causa más frecuente, en países como España, se centra en el consumo de alcohol y tabaco; pero su origen también puede atribuirse a la genética u otras circunstancias del individuo afectado (se relaciona con el sistema inmunitario, los triglicéridos, la enfermedad de la fibrosis quística, ciertos medicamentos, etc.).

“Es muy típico de esta enfermedad desarrollar piedras dentro del propio páncreas; calcificaciones pancreáticas que producen brotes de dolor, síntoma que, a su vez, se cronifica.

La opción preventiva más adecuada frente a la pancreatitis aguda y crónica se basa en los hábitos de vida, principalmente dejar de beber alcohol y olvidar fumar, si estas fueran las causas.

“A veces, se extirpa la vesícula biliar, si contiene cálculos biliares, que desencadenan una pancreatitis aguda, o se aplican diferentes terapias en muchas otras causas para evitar nuevos episodios de inflamación pancreática”.

Concluye el Dr. Enrique de Madaria Pascual, especialista en aparato digestivo, presidente de la Sociedad Española de Gastroenterología y comunicador de EFEsalud.

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