Los pediatras llaman a reconectar a los niños con la naturaleza

La “urgencia de prescribir la naturaleza” ha sido defendida por el Dr. Juan Antonio Ortega García, presidente del Comité de Salud Ambiental de la Asociación Española de Pediatría (AEP)), en la presentación del programa Ciudades Saludables de Sanitas, una iniciativa que busca, por séptimo año consecutivo, promover estilos de vida saludables y proponer soluciones para la regeneración urbana.

“Los pediatras deben prescribir naturaleza, los niños deben pasar al menos una hora al día en contacto con áreas verdes. Los beneficios son enormes, entre ellos hay una mejora en la memoria, mejor agudeza visual, disminuye el cortisol, exceso de peso…”

El especialista señala un dato para reflexionar: Que uno de cada diez escolares “lleva un broncodilatador en la mochila junto al bocadillo”.

Su deseo de futuro es que todos los centros de salud cuenten con los servicios de la naturaleza incorporados a su cartera de servicios y que se plante un árbol por cada niño que nace en España: “Un niño, un árbol, una maternidad, un bosque”.

Servicios de la naturaleza, defiende, donde los enfermos crónicos también puedan rehabilitarse, recuperar su bienestar y reencontrarse.

Este evento de Sanitas, que tuvo lugar la semana pasada, contó con la presencia por videoconferencia de activista ambiental y Mensajera de la Paz de las Naciones Unidas, Jane Goodall.

El primatólogo recordó que “la reciente pandemia está muy relacionada con la falta de respeto que tenemos por los animales y la naturaleza, lo que está aumentando nuestra exposición a nuevos patógenos”.

En la misma línea que el doctor Ortega, Goodall ha defendido la necesidad de más espacios verdes: “Está demostrado que son fundamentales para la salud física y mental de las personas, además de proteger la biodiversidad y mejorar la calidad del aire”.

En esta séptima edición, Sanitas donará fondos para plantar un árbol por cada persona que cumpla el doble reto de caminar 6.000 pasos al día y dejar el coche particular de combustión en casa al menos un día a la semana durante los dos meses que dura el reto.

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El reto llegará este año a diferentes ciudades españolas gracias a la colaboración de WWF y el Ayuntamiento de Madrid, y, por primera vez, se abrirá a nivel internacional, colaborando con un proyecto de reforestación junto con el Instituto Jane Goodall.

Según las fuentes, más de 200 empresas que suman un total de 350.000 empleados se han apuntado a esta edición, que está abierta a la participación de toda la sociedad.

El año pasado, los participantes en Ciudades Saludables lograron evitar la emisión de 7.102 kg de COdos a la atmósfera y se dieron más de 2.000 millones de pasos, cifras que se espera que aumenten este año.

Se estima que un mínimo de 6.000 pasos al día te permite gastar 150 kilocaloríaspero esto es lo mínimo para lograr una mejora en la salud y si es en espacios verdes, mejor, porque el contacto con la naturaleza implica claramente una mejora para nuestra salud física y mental.

FOTO EFE/David Chang

Prescribir la naturaleza a los niños

Según datos del Proyecto BREATHE, del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), IDAEA-CSIC y NEUROVOXEL (Hospital Del Mar.), casi todos los recién nacidos en cualquier parte del mundo tienen niveles detectables de compuestos orgánicos persistentes.

Los niños son más vulnerables al medio ambiente que los adultosporque sus sistemas neurológico, inmunológico y digestivo, junto con otros sistemas, aún están en formación.

Por eso, añade la fuente, los factores de origen de muchas enfermedades crónicas se acumulan en el organismo desde las primeras etapas de la vida, y todo lo que sucede en las etapas embrionaria y fetal es de vital importancia.

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Por lo tanto, hay un número creciente de enfermedades infantiles asociadas con un medio ambiente contaminado”.

Contaminantes ambientales y salud infantil

Según dicho proyecto, las mayores amenazas están en los lugares que deberían ser más seguros: hogares, escuelas y comunidades de desarrollo.

En los países en desarrollo esto es más evidente que en los países industrializados, donde el grado de contaminación es mucho menor y sus efectos mucho más sutiles.

El agua insalubre, la higiene y el saneamiento deficientes, la contaminación del aire (incluidos los combustibles domésticos sucios que se utilizan para cocinar y calentar), el humo del tabaco, los productos químicos peligrosos y otras amenazas ambientales afectan la salud de los niños de forma más o menos aguda.

Las fuentes añaden, por otro lado, que la El impacto de las exposiciones ambientales en el desarrollo de los niños es difícil de evaluar. “La gama de alteraciones es muy amplia, así como la cantidad y variedad de exposiciones que pueden afectar su crecimiento y desarrollo físico, intelectual, emocional y social”.

Así, prosigue la misma fuente, la trastornos del desarrollo Se pueden manifestar a través de retraso del crecimiento intrauterino, malformaciones congénitas, problemas de crecimiento, déficits funcionales (neurocomportamentales, inmunológicos, reproductivos) y mayor predisposición al desarrollo de enfermedades crónicas en la vida adulta, como diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer.

La exposición a sustancias capaces de alterar la homeostasis hormonal (disruptores endocrinos) encuentra en la exposición materna, infantil e infantil una de las etapas más preocupantes.

Hay evidencia de un aumento en las últimas décadas de muchas patologías presumiblemente hormonodependientes, entre las que podemos destacar las alteraciones en la maduración genital masculina, las alteraciones en la función testicular y el cáncer testicular y de próstata”.

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En el caso de compuestos organoclorados y metales, se han descrito bajo peso al nacer, prematuridad y retraso del crecimiento longitudinal. Posiblemente perjudicar la función tiroidea y el desarrollo neurológico.

“Los mecanismos por los cuales las toxinas ambientales producirían un retraso cognitivo aún no son muy conocidos.

Una pequeña disminución en el número de conexiones nerviosas al comienzo de la vida podría extenderse al final y adelantar significativamente la aparición de enfermedades como la demencia.

Él contaminación atmosféricaespecialmente la provocada por el tráfico de automóviles, así como el consumo de agua del grifo contaminada, retardaría el crecimiento intrauterino e influiría en el aumento de ciertas malformaciones congénitas.

El proyecto BREATHE señala, entre otros datos, que un número importante de estudios indican que la exposición a niveles elevados de contaminantes atmosféricos se asocia a un aumento de enfermedades respiratorias como la bronquitis o los ataques de asma.

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