De acuerdo a sucesivos estudios que se han realizado alrededor del mundo, la actividad física es una excelente metodología para aliviar la fatiga y mejorar el estilo de vida de los sobrevivientes de cáncer. Esto puede contribuir a la
salud del funcionamiento orgánico, degradado incluso luego de la terapia.
Para ejemplificar las bondades del ejercicio en sobrevivientes de cáncer, un grupo de mujeres que fueron sometidas a quimioterapia por cáncer de mamas perdió un alto porcentaje de músculos y adquirió gran cantidad de grasas. Para contrarrestar este factor, se ejercitaron periódicamente.
Prestigiosos especialistas, convocados por el Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva, destacó que los sobrevivientes de cáncer deben ejercitarse como cualquier otra persona: alrededor de 2,5 horas por semana. En relación a los pacientes que aún están bajo tratamiento, los científicos señalaron que es menester ejercitarse en los días que se sientan saludables.
En relación al ejercicio
Posteriormente a la publicación de estos descubrimientos, surgen distintas dudas acerca del tipo de entrenamiento que debe realizarse y la cantidad de tiempo que debe dedicársele a esta tarea. En relación a esto, las universidades e instituciones brindan sus propias sugerencias: entrenar junto a sus parejas, realizar ejercicio aeróbico tres veces por semana, entre otras.
Un caso modelo
Mary Lou Galantino, fisioterapeuta especialista en la atención de pacientes con cáncer, entrena periódicamente desde 2003, momento en el que se le diagnosticó cáncer de mamas. En la actualidad, con 42 años, sostiene que después de cada sesión de quimioterapia realizaba caminatas sobre una cinta mecánica para reponer energía suficiente para disfrutar de su tiempo libre con sus hijos.