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El ritmo de vida acelerado, los nuevos parámetros sociales, la sobreexposición a contenidos mediáticos influyentes, entre muchos otros factores, han convertido a los trastornos alimenticios en una expresión sintomática de esta época. Todo esto repercute negativamente en la autoestima de los individuos, que llegan al punto de cometer locuras para estar a la altura de las exigencias sociales. Tratar estos trastornos es imprescindible para recuperar la salud física y mental de cualquier persona que los sufre. Partiremos de la definición de trastorno alimenticio: se denomina trastorno alimenticio a los trastornos psicológicos que resultan en anomalías graves en las conductas de la ingesta de alimento. Esto remarca que la explicación de todos estos trastornos reside en una alteración psicológica. Estas alteraciones psicológicas son producto de una insatisfacción personal, de elevados índices de autoexigencia e ideas distorsionadas acerca de su peso o la comida. Existen varios tipos de trastornos alimenticios: - Anorexia nerviosa. Es el trastorno más común en las mujeres, mayormente entre las adolescentes. Como síntoma principal encontramos una percepción alterada de la figura corporal. Consecuencia de esto se procede a suspender la ingesta de alimentos, alterando los límites de peso en relación con la altura, y deteriorando profundamente las capacidades físicas y mentales. Los comienzos de la anorexia nerviosa presentan situaciones en que el enfermo se rehusa a mantener su peso corporal, y aún estando muy por debajo de un peso normal, se niega a ganar peso. En el caso de las mujeres, comienza a notarse una ausencia de 3 a 5 ciclos menstruales. - Bulimia nerviosa. Se caracteriza principalmente por episodios frecuentes de voracidad, seguidos por comportamientos compensatorios dañinos, como pueden ser el vómito provocado, abuso de fármacos, laxantes, diuréticos, el ayuno o el ejercicio en extremo. Tal como sucede en la anorexia nerviosa, en la bulimia también existe una grave alteración de la percepción. - Diabulimia. Es una enfermadad relativamente nueva. Es un trastorno alimenticio que afecta a enfermos de diabetes tipo 1. Un síntoma de este tipo de diabetes es la pérdida de peso, que se recupera mediante la aplicación de inyecciones de insulina. El enfermo de diabulimia saltea algunas aplicaciones de su dosis de insulina con la finalidad de bajar de peso. - Vigorexia. La vigorexia es un trastorno en el que los individuos practican actividades deportivas en forma contínua, convirtiéndose en una adicción. Si bien no es un trastorno alimenticio, se lo relaciona con ellos como una sintomatología. Algunos rasgos que presentan los enfermos de vigorexia son muy similares a los de la anorexia: poca autoestima, con dificultad para integrarse en sus actividades sociales cotidianas, introversión y rechazo hacia su imagen corporal. Es fundamental entrar en conocimiento de la gravedad de estos trastornos por parte del círculo cercano de amigos y familiares de un enfermo, ya que es normal que no tenga la menor intención de cambiar su situación. Esto no se debe a una falta de voluntad, sino a un síntoma primario de la enfermedad. Estas alteraciones pueden ser tratadas con éxito, permitiendo al paciente restaurar un peso saludable. Es de gran importancia detectar el trastorno tempranamente, para así actuar sobre él con mayor éxito. Debido a que no sólo son enfermedades físicas, sino mayoritariamente apoyadas en una distorsión mental, requieren tratamientos prolongados, y una aproximación interdisciplinaria por parte de los médicos. Aquí te dejamos un impactante video de una campaña de concientización sobre la anorexia:
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