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Los mitos al rededor del implante mamario

La preocupación por la apariencia física y el adaptarse a las normas que dicta la moda y la sociedad se ha transformado en una de las mayores tensiones de la vida moderna, ha permitido el desarrollo de importantes sectores económicos (como la cosmética, la farmacéutica y los servicios) y el desarrollo de innumerables campos de la medicina y la ciencia.

El avance científico en pos de la belleza se ve claramente reflejado en el impactante crecimiento y evolución que tenido la cirugía estética en las últimas 4 décadas. Técnicas, instrumental y todo un universo de productos de ha desplegado al rededor de una de las especialidades mejor pagas y más glamorosas.

Entre los miles de procedimientos e intervenciones estéticas que se realizan desde la cirugía, el implante mamario es uno de los más requeridos. Si bien muchas veces se realiza con fines reconstructivos luego de accidentes, amputaciones o enfermedades, en gran parte de los casos la misma es solo por motivos estéticos, para exhibir un cuerpo más voluptuoso y adaptado a las exigencias de la moda.

Al rededor de esta cirugía rondan varios mitos que, a pesar de ser muy elegida y popular, todavía se mantienen en pie tamizando su imagen.

Mito número 1: muchas personas piensan que los implantes mamarios son para siempre, pero esto no es así; ya sean de solución salina o siliconas, los mismos deben ser cambiados cada periodos de 10 o 15 años.

Mito número 2: “por su peso hacen que los senos se caigan”, esto depende de la laxitud de la piel y el tamaño del implante, por este motivo es importante que el profesional a cargo tenga experiencia para mesurar estas variables y aconsejar adecuadamente.

Mito número 3: “con implantes no se puede dormir boca abajo”, está es solo una medida que se toma durante el primer mes de cirugía a fin de que las mismas se acomoden correctamente y no pierdan simetría.

Mito número 4: “no tienen aspecto natural y es evidente que llevo implantes”, esto depende del tamaño que se elija y la posición en que sean ubicados, por lo que aquí el consejo relativo al especialista a cargo de la intervención vuelve a ser crucial.

Mito número 5: “al viajar en avión los cambios de presión pueden provocar que los implantes exploten”, actualmente esto es prácticamente imposible, los avances tecnológicos han permitido producir implantes altamente resistentes a la presión.

Si bien el primer consejo es encontrar la felicidad en el propio cuerpo, tampoco puede ser tachado como algo malo optar por una intervención; a su vez la ciencia ha permitido que estas sean un proceso bastante seguro y sencillo, aunque el factor humano del cirujano es crucial, y tanto la cirugía como la pre y la post marcarán la diferencia final.

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