La cirugía estética en menores: ¿es recomendable?

24 de mayo de 2012 0
La cirugía estética en menores: ¿es recomendable?
Cada vez más adolescentes desean someterse a una cirugía estética, incluso antes de cumplir los 18 años. ¿Cuenta una joven con la madurez necesaria para tomar esta decisión? ¿Cuál es el rol que cumplen los padres en estas circunstancias? ¿Qué tipos de advertencias debe realizar el profesional? Todos estos temas los abordamos en el siguiente artículo

En una sociedad en la que la imagen juega un papel clave en nuestra vida, cada vez más adolescentes demandan a sus padres una cirugía estética antes de ser mayores de edad. El intento por estar a la altura de estándares impuestos por la televisión y las revistas debilita la autoestima de las jóvenes, que ven en este tipo de intervenciones una solución a sus complejos.

Sin embargo es importante prestar especial atención a esta tendencia y preguntarnos hasta qué punto está bien que una adolescente intervenga su cuerpo: ¿Qué situación lleva a la joven a tomar esta decisión? ¿Tiene la madurez necesaria para hacerlo? ¿Es capaz de tener expectativas reales sobre el resultado de la operación?

¿Qué factores tener en cuenta?

Existe un sinnúmero de variables que se conjugan para determinar si una cirugía estética es conveniente o no para una persona, más allá de que sea mayor o menor de edad. Las principales son:

- Estructura anatómica del paciente: es aconsejable que haya concluido su desarrollo
- Que el paciente comprenda la dimensión y los riesgos que representa la operación
- Que el paciente tenga expectativas realistas sobre los resultados
- Que el impulso y el deseo de someterse a la intervención venga del propio paciente, en lugar de estar motivada por el deseo de sus padres, amigos o pareja
- Que el paciente se encuentre en una situación de equilibrio físico, mental y emocional. Una decisión de este tipo en una etapa conflictiva, depresiva o de duelo puede resultar en un grave error

Este último factor es clave y está estrechamente vinculado con la autoestima del paciente: un divorcio, un trastorno depresivo o una etapa de crisis pueden hacer mella en la autoestima del individuo. En otros casos la persona, por diversas razones, tiene un nivel bajo de autoestima desde hace tiempo.

La adolescencia y sus conflictos

No hay duda que la adolescencia es una etapa difícil: miedos, incertidumbre, crisis, cambios en el cuerpo y otros conflictos se conjugan en una fase realmente traumática. Es momento de despedirse progresivamente de la infancia y comenzar a aceptar la adultez, con todas las responsabilidades que esto conlleva. A esto se suman las inseguridades, el no saber qué hacer más adelante con sus vidas, encontrar su vocación, elegir qué estudiar.

En este sentido podemos decir que la adolescencia se caracteriza por tres factores comunes: inmadurez, conflictividad y fluctuaciones del estado de ánimo. ¿Puede una joven de 15 ó 16 años ser responsable de una decisión que pone en riesgo su vida sólo para tapar un complejo o un momento atravesado por la inseguridad?

Todos estos factores hacen que la adolescencia no sea una etapa ideal para decidir una cirugía estética. Es difícil que una menor de edad tenga expectativas realistas ante una cirugía estética, sin mencionar el hecho de que probablemente no comprenda del todo lo que significa el procedimiento y los riesgos que conlleva.

“Para muchas mujeres hacerse una cirugía estética es como ir al shopping”, explica el Dr. Fernando Abella, Cirujano Plástico, en referencia a una tendencia cada vez más marcada entre las argentinas. Nos preguntamos entonces: Si una persona mayor de edad subestima el impacto que tiene una intervención de este tipo, ¿qué podemos esperar de un adolescente?

El rol del profesional

“En el consultorio sos un psicólogo. Hay pacientes que están bien ubicados y pacientes que no”, describe con claridad el Dr. Abella y agrega: “Hoy la gente no busca quién es el profesional más capacitado. Mira el precio y elige el más barato“.

Un cirujano plástico debe, en primer lugar, determinar cuáles son los motivos por los que el paciente quiere someterse al procedimiento y así identificar si es por razones estéticas o por motivos reconstructivos o reparadores. En el caso de un menor de edad debe contar con el consentimiento firmado de sus padres o tutores. Este aspecto es muy importante: evaluar la perspectiva de los padres, conocer cómo influyen en el deseo de sus hijos, como así también observar cuál es la influencia que ejerce el entorno para así entender mejor la decisión del menor.

Cuando se trata de cirugías reconstructivas por malformaciones es más probable que se lleve adelante la cirugía, indicada para devolver la normalidad perdida o que quizás nunca tuvo. En estos casos la operación puede solucionar un conflicto de autoestima, vinculado directamente con una anormalidad física.

Las más elegidas

Las cirugías estéticas más demandadas por los adolescentes son la rinoplastía, el aumento mamario y la lipoaspiración. A la hora de considerar una operación es clave entender las fases del desarrollo de la anatomía en el menor.

- Rinoplastía: la nariz es una estructura que termina de desarrollarse a los 14 años y cerca de los 16 en los hombres.
- Aumento mamario: el desarrollo de los senos concluye aproximadamente a los 18 años.

La decisión de realizar o no la operación queda a criterio del profesional: muchos no realizan cirugías a menores de 21 años, a pesar de que en muchos casos el desarrollo físico de la estructura anatómica puede haber concluido.

Expectativas: entre la fantasía y la realidad

Jorge Guerrisi, Jefe de Cirugía Plástica del Hospital Argerich, remarca una de las premisas de la cirugía estética: “La armonía y las proporciones son las concepciones más importante de la belleza. Muchas veces los resultados rayan con lo ridículo y artificial generando en las demás personas sentimientos en contra de la cirugía plástica”.

Uno de los principales temores de los profesionales es la idealización que hace el adolescente en relación a los beneficios de la cirugía estética. Esta sobrevaloración los lleva a tener expectativas alejadas de la realidad y en algunos casos se busca el extremo: “Cuando se pretende exagerar los resultados, éstos no sólo suelen ser malos sino que pueden aparecer complicaciones y/o secuelas generadas por la ‘exigencias’ a las que se ven sometidas las técnicas quirúrgicas”, señala el Dr. Guerrisi.

Desafortunadamente, a pesar de que muchas de estas exigencias son exageradas, el cirujano las respeta por temor a perder el paciente.

Es imprescindible que tanto padres como profesionales hagan entender al menor cuáles son los resultados reales de la operación para así evitar que luego del trauma que representa la intervención el adolescente no se sienta desilusionado, pudiendo profundizar su sensación de inseguridad e impotencia.

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Autor: Salud.com.ar