Actualmente resulta complicado poder determinar qué es ‘normal’, debido a la cantidad de mitos y prejuicios que hay en torno al sexo y la forma en que las personas responden a éstos. De esta manera, los especialistas en urología y sexualidad no dudan en afirmar que el imaginario colectivo ‘pesa’ en la mente del hombre: la clásica imagen del ‘macho argentino’ golpea duro en la psiquis del varón, que no suele estar dispuesto a que su pareja lo compare, por lo que muchos hombres se enfrentan a problemas causados por el estrés, como es el caso de la disfunción eréctil o la eyaculación precoz.
Otro dato que se desprende de la experiencia de los expertos es que resulta notorio cómo al varón argentino parece importarle más la cantidad de eyaculaciones que la calidad de un encuentro sexual. Según señalan los especialistas, un hombre puede tener hasta cuatro eyaculaciones después de tan solo dos minutos de penetración en cada una, mientras que otros pueden tener una sola eyaculación luego de una relación sexual de 60 minutos.
Cuando un hombre se encuentra en el primer grupo de varones, es posible que, por el corto tiempo, tenga dificultades para hacer que su pareja logre la excitación requerida. Así, los hombres con problemas para controlar su eyaculación suelen tener problemas para lograr la plenitud sexual, mientras que los del otro grupo alcanzan la satisfacción propia y la de su pareja con mayor facilidad.
‘¿Con qué frecuencia hay que tener sexo?’ es una pregunta que se escucha en muchos consultorios de especialistas en sexualidad. Y la respuesta, una vez más, es que resulta difícil determinar lo ‘normal’. Es posible hablar de estadísticas para tener como parámetro y así conocer cómo se maneja la mayoría de las parejas, pero es necesario comprender que lo que para algunos es satisfactorio no lo es para otros.
En conclusión lo importante es dejar a un lado la estadística, los números y los índices para poder abocarnos específicamente a disfrutar plenamente la vida sexual. Esto se logra conociendo nuestro propio cuerpo y teniendo una buena comunicación con la pareja, aprendiendo de cada encuentro y estando atentos a las necesidades del otro. En caso de que no se logre este objetivo, es aconsejable consultar a un especialista para determinar si existe una patología y tratarla de ser necesario.

