Es por eso que la protección es esencial para cualquier actividad al aire libre, incluso la práctica de deportes representa un riesgo para la visión, pudiendo ocasionar lesiones que van desde moretones y hemorragias hasta una mayor predisposición a las cataratas, pasando por un desprendimiento de retina y, en casos más graves, pérdida del globo ocular.
Las lesiones más comunes durante este tipo de actividades están asociadas a golpes y lesiones penetrantes, como así también a la radiación proveniente de los rayos solares. En menor medida se producen daños por cortaduras o rasguños que pueden causar desde abrasión en la córnea hasta laceraciones en el párpado o en el globo ocular.
El daño provocado por el sol
Si hablamos específicamente de los daños causados por una sobreexposición a los rayos solares, debemos destacar que por lo general se trata de lesiones que acarrean riesgos a largo plazo, incluyendo inflamación de la córnea, cataratas y conjuntivitis. Debido a esto lo esencial es utilizar lentes de sol para proteger los ojos durante el día y así reducir los riesgos causados por la exposición cotidiana.
Es importante comprender también que el daño ocular provocado por el sol es acumulativo y predispone a la persona a sufrir diversas alteraciones.
En el caso de los niños el control a la exposición solar debe ser aún más estricto, debido a que reciben, en promedio, tres veces más radiación anual que una persona mayor.
Por último aconsejamos tener especial cuidado a la hora de comprar un lente de sol, ya que encontramos una amplia gama de productos, dentro de la cual podemos hallar lentes muy baratos que no son efectivos para proteger la vista. Lo ideal es adquirir un producto que cumpla con las recomendaciones dadas por la Organización Mundial de la Salud, bloqueando el 100% de la radiación UVA y UVB solar.

