El Finasteride era utilizado en sus orígenes para el tratamiento de hiperplasia prostática benigna: sus resultados eran positivos, pero los pacientes mostraban un efecto secundario, la detención de la caída del cabello y el crecimiento de nuevo. En aquellos tiempos se utilizaban comprimidos de 5 mg, pero luego iniciaron pruebas en individuos utilizando 1 mg, logrando resultados muy beneficiosos, convirtiéndose en el primer fármaco por vía oral que ha demostrado clínicamente frenar la caída del cabello, impulsando el crecimiento en zonas en las que existe pelo débil.